El máximo mandatario fue el encargado de anunciar el regreso que más ingresos puede reportar a su compañía. El irlandés peleó por última vez dentro del octágono el 12 de noviembre de 2016. Ese día hizo historia, fue el primer luchador en ser campeón de dos divisiones de manera simultánea. Poco le duró. Primero perdió el del peso pluma porque no iba a defenderlo... y más de un año y medio tardó la UFC en quitarle el del ligero. Entre medias, McGregor se embolsó 100 millones de dólares con su paso al boxeo. Peleó ante Mayweather, perdió por KO, pero estuvo en el combate que más expectación y dinero ha generado en la historia.
Tras esa pelea se rumoreó mucho con un adiós definitivo, pero no McGregor quería volver. En el UFC 223 (7 de abril de 2018) 'su cinturón' del peso ligero cambió de dueño. Khabib Nurmagomedov lo ganó y el irlandés se marcó como objetivo derrotarle. Antes, eso sí, le tiró una valla y fue detenido en Nueva York. Salvó la cácel la pasada semana. Cumplió así el condicionante que le había dado Dana White, y el mandamás de la UFC le correspondió con su regreso. McGregor había hablado de él, "era inminente" y sólo se manejaban dos fechas. La UFC quería que fuese en Las Vegas y no dudó, la primera disponible será para McGregor, quien encontrará en Khabib el rival más exigente de su carrera. 693 días McGregor volverá a la jaula. Quiere agrandar su leyenda.













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